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Hacienda Santa Ana
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La Hacienda Santa Ana fue una de las más fructíferas y productivas haciendas de caña del Bayamón del siglo 19. Cuando en el 1797 llegó a la costa de Puerto Rico Don Fernando Fernandez, capitán de navío de la Armada Española, ya tenía su futuro asegurado. La corona le había regalado, como premio, por sus valerosos servicios ultramarinos combatiendo contra piratas e ingleses una considerable porción de terrenos que se extendían por la ribera del Rio Bayamón. Este fue el inicio de lo que hoy se conoce como la Hacienda Santa Ana de Bayamón. Don Fernando cercó sus tierras, crió ganado, levantó siembra azucarera y utilizó las mieles para procesar y destilar ron. Al cabo de un tiempo, exactamente en 1804, se casó con una isleña (de las Islas Baleares). Utilizando los esclavos de la hacienda, en el año 1827 se construye la torre de molino cuya fuerza la generaba el viento. Cuando el viento no era suficiente, tal vez se utilizaba un trapiche de hombres o hidráulico. Este era utilizado para sacar guarapo de la caña de toda la hacienda. Para el 1845 Bayamón contaba con 1,000 cuerdas de terreno propiedad de Don Fernando Fernandez. Su terreno constaba de 5 caballerías (o sea 1,000 cuerdas de las cuales 150 estaban sembradas de caña, 200 de montes y 650 de pasto). Era el hacendado con más cuerdas de terreno y con más sembrado de caña. El terreno estaba valorado en $35,000 para entonces. Tenía a su servicio cuatro criados libres y 157 esclavos. Era una hacienda grande comparado con el número de esclavos de otras haciendas. La mayor parte del capital era invertido en la compra de esclavos. Buscando en la historia encontramos que para 1846, la hacienda pasa a manos de Don Manuel Fernandez (hijo de Don Fernando). Es Don Manuel quien desarrolla la hacienda y la llega a su máximo esplendor. Se dice que hubo un tiempo en que 2400 cuerdas de terreno eran de su propiedad. En 1856 llegó a ser el hacendado más rico del pueblo de Bayamón y señor de varias fincas urbanas. En 1880 Don Fernando decidió aprovechar mejor la caña y monta un alambique debajo de la casa utilizando todas las mieles que le sobraban. Cuentan que preparó tres recetas distintas y las dejó descansar. Al cabo del tiempo se las dió a probar a sus familiares cercanos quienes al visitarlo los domingos, preferían uno de los rones: "el del barrilito". Este ron era mas bien lo que se puede llamar el "licor privado" de la familia y de esta manera substituía los licores franceses, especialmente el brandy y el coñag que eran los más usados en esa época. Aparentemente era constumbre de las familias de la época, especialmente de Europa, crear sus propias bebidas o licores exclusivos para su uso privado y de aquellas personas que lo visitaban. Asi nació la marca que hoy es reconocida mundialmente como un ron muy especial, diferente y difícil de conseguir. El Ron Barrilito envejece en los mismos barriles europeos que utilizó por primera vez Don Fernando, guardando así el sabor descubierto por la familia Fernandez hace tantas décadas. No solo se produce ron en la hacienda también se produce el alcoholado Santa Ana. Hoy día la hacienda conserva su belleza y estilo de tradición, aún con el pasar de los años. Cualquier persona puede ver lo impresionante que es transportarse por un momento al siglo 19 y apreciar estas estructuras de gran valor histórico y cultural. Don Fernando Fernandez fue un ciudadano Bayamónés. Siempre trató de fomentar la industria azucarera. La utilización del molino de viento demuestra el adelanto tecnológico de la hacienda. Hoy este molino es utilizado como oficina por su actual propietario, Don Edmundo Fernandez biznieto de Don Fernando. |
| Fuente de información: | Guía Telefónica Local Metro Oeste 1997-98 Periódico El Mundo, 26 de febrero de 1983 Periódico El Mundo, 3 de mayo de 1985 Periódico El Vocero, 3 de julio de 1986 |
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Last Update January 5, 2005 |