|
|
|
|
Antiguo Cementerio de San Juan
|
Por E. Ramirez Brau Decía Muñoz Rivera "dichoso aquel que no ha visto más río que el de su patria". Esto es cierto. Una mirada retrospectiva al pasado de aquellos nobles patricios puertorriqueños que vivieron alejados del terruño ponen de relieve la gran verdad que encierra la estrofa del autor de Paréntesis. No es ya el río, es también el rincón donde pasamos la niñez o el cementerio de la vieja aldea. ¿Quien no recuerda Mi Camposanto de Salvador Brau? Lo he vuelto a ver, la tapia corroída ... Cantaba así, al comenzar su poema al Cementerio de Cabo Rojo, aquel bardo que tan buen amigo fue de Luis Muñoz Rivera. EL VIEJO CEMENTERIO Pero yo también tengo un camposanto. El de esta Ciudad Encantada. El viejo cementerio de Santa Maria Magdalena de Pazzis, ese que el mar lame sus bordes y donde se oye el ruido de la ola al romperse sobre sus muros. Ese es el cementerio mio y el de todos los que hemos vivido desde la infancia aquí en la Capital. En la parte más antigua, donde se levanta la capilla, con sus nichos y la galería donde no penetra el sol, que hizo exclamar al bardo Gautier Benitez "no me enterréis en los angostos nichos que llenan la pared formando hileras". En este viejo cementerio están enterrados muchos de los que fueron nuestros más acrisolados valores: Jose Julian Acosta, Jose Gautier Benitez por mencionar dos de tantos que allí duermen el último sueño. Luego se construyó el nuevo cementerio donde reposan nuestros abuelos y padres. Una puerta separa al viejo del nuevo cementerio. ¿Nuevo? Para nosotros ya es tan viejo... ENCUENTRO CON RIGGS Un día, en la soledad de ese cementerio, me encontraba yo solo frente a la tumba de Brau y vi una persona con zapatos raros y un pantalón marrón. Al acercarseme me di cuenta que me había sido presentada el día anterior en Palacio. Era el nuevo Coronel de la Policía, E. Francis Riggs, a quien años después una bala nacionalista le quitó la vida. "¿Quien esta aquí enterrado?", me preguntó y respondí: "Mi abuelo Salvador Brau" Riggs dijo entonces, "Lo conozco. El escribió la Colonización de Puerto Rico. Nació en Cabo Rojo." Extraño me pareció que una persona recién llegada a la Isla supiera ya tanto, pero más extraño me estuvo que me preguntara: "¿Quien mas nació en Cabo Rojo?" Yo respondí: "El Presidente del Tribunal Supremo, don Emilio del Toro Cuebas." No acordándome de otro Riggs siguió preguntándome: ¿y quién más? Callaba yo cuando de pronto me dijo: "Roberto Cofresi". Me sonreí; él también, amablemente. Riggs pregunto "¿que proposito ha tenido usted al visitar el cementerio, cuando podría haber visitado otros sitios más atractivos? El Coronel respondió: "Yo mido la cultura de los pueblos por sus cementerios", y agregó, "es un bello rincón este". Pobre amigo, que una mano puertorriqueña tronchó su vida. San Juan tuvo muchos cementerios. Hubo uno improvisado en 1797 cerca del Castillo de San Jeronimo, otro en la Puntilla y otro detrás del Hospital del Rey. También hubo otro mas conocido por El Tinglado. Anterior a estos también hubo uno en las inmediaciones de la Catedral y otro pequeñito en las inmediaciones del Hospital de la Concepcion. Para el año 1855 fueron prohibidos los discursos en los cementerios en Puerto Rico. También para el 1886 se designaron espacios para establecer un cementerio de niños no bautizados y otro excluido de sepultura eclesiástica. También se proyectó construir otro cementerio en los extramuros de la plaza de San Juan en 1806. El cementerio de Santa Maria de la Magdalena de Pazzis, se había construido provisionalmente, fuera de la Muralla entre el Morro y la Perla. Se dio principio a la construcción del cementerio que hoy existe en 1863. Fue inaugurado en 1865. La Capilla que ilustra este trabajo es del año 1863. Ahí esta todavía triunfante, desafiando el tiempo. No se puede decir lo mismo de algunas tumbas que los años han destruido y la desidia de algunos herederos... PLANO DE ENSANCHE En la Capilla, el Día de Muertos se dice misa de difuntos. El plano del ensanche es de 1884. Cinco años después se subastó la obra y la construcción de una galería de nichos que lo circundan. El osario es del 1891. Cuatro años después se construyó la puerta de entrada al Nuevo cementerio de la Capital y el traslado de la campana de aviso a la nueva puerta. Habrá en otros países cementerios más bellos, pero este cementerio mio me imagino que es el mejor del mundo. "Dichoso aquel que no ha visto más río que el de su patria".
|
Back to: Research Tools and Reference Materials
Help Desk | Site Map | Home Page |
Last Update January 5, 2005 |